15.06.22
La xenoarqueología trasciende el tiempo profundo, o más bien, su escala. Medimos sucesos en tormentas solares, proyectamos trayectorias por medio de su magnetismo. A veces nos perdemos tanto adentrándonos, excavando, buscando el centro, que ignoramos todo aquello que se oculta y emerge en el inconsciente de la superficie: una lectura extensa de la corona solar. Finalmente, el sol no es quien transmite la luz, sino quien refleja imágenes. y en su interior es donde se entretejen los submundos de la realidad. Hechicería topológica pura recitada en el lenguaje de la transgravitacionalidad del viento solar, exorcismo de residuos fantasmagóricos.
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