08.04.22
Las imágenes encuentran su límite en su enunciación, se imposibilitan abrumadas ante su incapacidad de extenderse más allá de si mismas, de no poder producirse fuera de la constricción de las cámaras, los aparatos y el ojo, donde recaen las tragedias para ser reconstituidas una y otra vez independiente de si estas ocurrieron o, mejor dicho, ocurriendo únicamente por ser reproducidas por algún medio.