09.05.22
La esperanza como vector es un agente provocador que nos acerca a lo ajeno, incluso si nunca llegamos a tocarlo. ¿Por qué son los horrores tan atractivos? Porque nos descentran, nos movilizan internamente, nos revuelven. Lo obsceno nos envuelve por completo y nos atraviesa. Las dificultades generan estasis, su superación produce algo diferente. Hay que mirar a lo grotesco a los ojos, directamente. Jugar a quien pestañea primero.
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