19.05.2020
Se ha presentando al capital como algo ajeno, un enemigo al que podemos apuntar decididamente, casi sintiendo nuestro índice encima, algo que ocurre en un exterior. La verdad es que no es más que interioridad pura y no hay nada más real.
Somos ficciones para el capital, a quien no le importa nada más que si mismo y su continua autorealización.
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