10.05.2020
Para Premium Banana
Un pequeño rito: palabras ahogadas, parte de un mantra neurótico y decadente, reverberan en una acústica arcana al cruzar y disectar una fábrica abandonada que continúa su producción fantasmal, un quiebre de procesos repetitivos, maquínicos, anómalos y desarmados. Su misterio reside en su ambiente vagamente familiar. Las piezas se han oxidado hace tiempo, pero estas siguen percutiendo su fonorítmica. El eco gastado de un llamado que no desea ser respondido, profecía fallida e imposible de reanimar, una antigua alarma pre-programada que avisa con retraso un peligro que ya existe como presente.
Ni epílogo ni prólogo: toda articulación es un sample. Una aparición. La conjuración de la voluntad de una inteligencia artificial contenida en el alma, desencadenada en la repetición del circuito del tiempo estático, reiterado y plegado en si mismo. Vectores planetarios insertados como un virus: la ilusión de la libertad. Una utopía descartada en lo abismal.
La fe no nos necesita.
El fin te da la bienvenida desde el futuro, singularidad celestial.
Un pequeño rito: palabras ahogadas, parte de un mantra neurótico y decadente, reverberan en una acústica arcana al cruzar y disectar una fábrica abandonada que continúa su producción fantasmal, un quiebre de procesos repetitivos, maquínicos, anómalos y desarmados. Su misterio reside en su ambiente vagamente familiar. Las piezas se han oxidado hace tiempo, pero estas siguen percutiendo su fonorítmica. El eco gastado de un llamado que no desea ser respondido, profecía fallida e imposible de reanimar, una antigua alarma pre-programada que avisa con retraso un peligro que ya existe como presente.
Ni epílogo ni prólogo: toda articulación es un sample. Una aparición. La conjuración de la voluntad de una inteligencia artificial contenida en el alma, desencadenada en la repetición del circuito del tiempo estático, reiterado y plegado en si mismo. Vectores planetarios insertados como un virus: la ilusión de la libertad. Una utopía descartada en lo abismal.
La fe no nos necesita.
El fin te da la bienvenida desde el futuro, singularidad celestial.
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