24.10.23

El ojo anda fluidamente por recorridos que la pupila traza conectando puntos singulares del espacio, aproximando curvas, en una secuencia aparentemente racional filtrada por el ritmo del pestañeo.  El oído, en contraposición, es una herida abierta que recepciona constantemente, de forma intensa, y que piensa pura mente a través de las sensaciones, dialogando con resonancias externas a través de la suya propia.

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